Menta y Manzanilla: Una Guía Casera para el Bienestar de tus Ojos

¿Puede un hábito simple con menta y sal apoyar el bienestar de tus ojos? Guía natural para refrescar tu mirada

En el ritmo acelerado del día a día, nuestros ojos suelen ser de los más afectados. Horas frente a pantallas, exposición al polvo, al sol o al cansancio visual pueden generar una sensación de pesadez y sequedad. Por eso, muchas personas recurren a hábitos naturales y sencillos que ayuden a brindar una sensación de frescura y descanso. Entre ellos, destacan ingredientes tradicionales como la menta, la manzanilla y la sal, usados desde hace años en cuidados caseros.

Ingredientes necesarios

Para preparar esta guía natural solo necesitas elementos fáciles de conseguir:

Un puñado de hojas de menta fresca o 1 cucharada de menta seca

1 cucharada de manzanilla seca o una bolsita de té

1 pizca pequeña de sal

1 taza de agua limpia

Estos ingredientes son conocidos por su uso tradicional para aportar frescura, limpieza y una sensación calmante.

Preparación paso a paso

Lleva la taza de agua a ebullición.

Una vez que hierva, retira del fuego y agrega la manzanilla y la menta.

Tapa y deja reposar durante 10 minutos para que las hierbas liberen sus propiedades.

Cuela la infusión y deja que se enfríe completamente.

Cuando esté a temperatura ambiente, añade una pizca muy pequeña de sal y mezcla bien hasta que se disuelva.

Es fundamental que la preparación esté fría y bien colada antes de usarla.

Modo de uso

Este preparado se utiliza solo de forma externa, nunca como gotas directas dentro del ojo. Puedes empapar dos algodones limpios o gasas estériles con la infusión y colocarlos suavemente sobre los ojos cerrados. Relájate y deja actuar durante 5 a 10 minutos.

Este hábito puede realizarse una vez al día, preferiblemente al final de la jornada, cuando los ojos están más cansados. Muchas personas lo integran como parte de su rutina de descanso o antes de dormir.

Consejos y precauciones

Siempre usa utensilios limpios y prepara la infusión fresca cada día. Si notas ardor, molestias o irritación, suspende su uso de inmediato. Este hábito no sustituye revisiones médicas ni tratamientos indicados por especialistas. Ante cualquier problema ocular persistente, lo correcto es acudir a un profesional de la salud visual.

En conclusión, incorporar un momento de cuidado con menta, manzanilla y sal puede ser una forma sencilla de regalarle a tus ojos una pausa y una sensación de frescura. Más que una solución milagrosa, es un gesto consciente de autocuidado que invita a detenerse, relajarse y cuidar la mirada de manera natural.

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