Romero y clavo: la mezcla casera que transforma tu cabello mientras duermes

El secreto nocturno de mi abuela para un cabello fuerte y brillante
Mi abuela siempre llamó la atención por su cabello largo, abundante y con un brillo natural que parecía no apagarse con los años. Nunca hablaba de productos costosos ni de tratamientos complicados. Su consejo era sencillo: confiar en los ingredientes naturales y aplicarlos con constancia. Uno de sus remedios favoritos consistía en combinar clavos de olor y romero en aceite de oliva, una mezcla que, según ella, fortalecía la raíz y ayudaba a mantener el color natural del cabello.
Ingredientes

5 clavos de olor

2 ramitas de romero (fresco o seco)

1 taza de aceite de oliva extra virgen

Preparación paso a paso
Primero, coloca la taza de aceite de oliva en una olla pequeña. Añade los clavos de olor y las ramitas de romero. Lleva la mezcla a fuego muy bajo y deja que hierva suavemente durante unos 10 minutos. Es importante no usar fuego alto para evitar que el aceite se queme y pierda sus propiedades.
Mientras hierve, notarás cómo el aroma se intensifica; eso significa que las propiedades de las plantas se están liberando en el aceite. Pasados los 10 minutos, retira del fuego y deja reposar hasta que esté completamente frío. Luego, cuela la mezcla para retirar los restos sólidos y guarda el aceite infusionado en un frasco de vidrio limpio y seco, preferiblemente oscuro para conservar mejor sus cualidades.
Modo de uso
Antes de dormir, aplica una pequeña cantidad del aceite en el cuero cabelludo, realizando masajes circulares con las yemas de los dedos durante cinco minutos. Esto estimula la circulación y ayuda a que el producto penetre mejor. Después, distribuye el resto del aceite en medios y puntas si tu cabello es seco o maltratado.
Recoge el cabello en una trenza suelta o cúbrelo con un gorro de tela para proteger la almohada. A la mañana siguiente, lava tu cabello con tu champú habitual, asegurándote de retirar bien el aceite.
Recomendaciones
Utiliza este tratamiento una o dos veces por semana. Con el tiempo, podrás notar el cabello más suave, con brillo y una apariencia más saludable. La clave, como decía mi abuela, no está en la cantidad, sino en la constancia y el cariño con que cuidas tu melena.

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